Con Lucas y Ione en la entrada de la cueva de San Kiliz
Héctor, Rubén, Cristina, Lucas y Ione, los amigos de Urturi que nos guiaron hasta allí
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Aparcamos en un cruce de caminos a 0,9k de Lagrán; vuelta en SCAR
Frío en el rostro, que dicen de agosto
Por dónde diablos se subirá... Lo único que tenemos claro es que la proa oriental de ese cresterío es la Cruz del Castillo
De momento vamos hacia el Oeste por la pista para ir calentando pero esa canal de ahí arriba nos sigue inquietando: ¿será por ahí la subida a la cueva...?
Por primera vez en este verano decimos que se agradecen los rayos del sol
Ya dijimos en nuestra caminata del M2 16jn26 que de las señalizaciones de esta zona mejor no fiarse. En el track que nos habíamos hecho con las "rutas calientes" del garmin decía que a la izquierda, y por la izquierda fuimos para ir subiendo suavemente hacia el Oeste. Creía yo que nos íbamos a encontrar con el refugio de San Juan poco antes de cambiar de sentido, pero fue que no.
Giramos 180º y caminamos ahora por un hayedo magnífico hacia el Este. Qué buenos paseos para el verano, nos decimos. No hay uno sino muchos caminos en ese bosque.
Cuando llegamos al cruce desde donde se ve el Refugio de San Juan y el track nos señala el inicio del sendero para subir a San Kiliz, vemos a un grupo familiar de tres adultos y dos chiquillos que se meten también por el sendero. Qué bien, ¡esta vez vamos a llevar guías!
Ese sendero es una verdadera maravilla. A mitad del mismo se desdibuja un poco pero entonces vemos algunos pequeños hitos, amén de escuchar los alegres gritos de los chiquillos que iban por delante.
Mejor acelerar un poco y llegar hasta ellos, no sea que nos perdamos. Nos dicen que pasemos, pero nosotros decimos que ni hablar, que vamos de maravilla tras ellos; sobre todo por los comentarios de ánimo que les hacen a los peques y que también valen para nosotros: "ahora viene un tramo "extrem" de piedra suelta", dicen, "luego el tramo de escalada de la cuerda y ya estamos arriba". A ver, a ver...
Cuando Alberto estaba en el paso de la cuerda apareció por detrás otro grupo de cuatro montañeros con perro que iban con la cuerda fuera dispuestos a andar por las crestas de Palomares ¡Esto sí que va a estar animado!
Tras las fotos de rigor en la entrada que ya he puesto como portada de este reportaje, entramos en la gran cueva. El grupo familiar se mete en una especie de capilla a mano derecha. Yo me fijo más en el paso ese del fondo por el que vamos a tener que gatear para salir al otro lado. Alberto saca el móvil y...
... me hace una foto con el frontal ya encendido en mi cabeza
Yo les hago otra foto al grupo familiar en esa especie de "capilla" donde dicen que suele haber agua y murciélagos
Mientras nos entretenemos en la entrada, el grupillo del perro nos adelanta, gatea por la angostura, la pasamos nosotros y nos iluminan la segunda gran cavidad de la cueva en la que aún no se adivina la salida.
Un poco más arriba y ya entra la luz
Ahora es el grupo familiar el que nos ilumina con sus forntales el fondo de la cueva por donde acaban de pasar la zona de gateo. Con las luces de unos y otros hemos conseguido una iluminación de ambiente excepcional.
Cuando salimos de la cueva vemos que el sendero es para gente avezada. Nuestro plan era llegar hasta la cueva, almorzar y volvernos para abajo. Pero cuando sale de la cueva el grupo familiar y dice que van a llegar al collado de Palomares/Cruz del Castillo para bajar por el Puerto del Toro, nos animos a ir otra vez tras ellos.
¡Caramba con el sendero! ¡Madre mía! Menos mal que había raíces para agarrarse.
Vamos don Juan, que eso no es nada para un señor como usted...
Menos mal que a Lucas le ató su padre con una cuerda porque aquello se veía bastante peligroso y daba miedo ver al chiquillo suelto.
Yo me sentía algo desorientado porque creía que por la cueva de San Kilez íbamos a salir a la Rioja, pero de eso nada: solo salimos a la canal que sube al collado de la Cruz del Castillo.
Entre los apuros del sendero y los intentos por orientarme no había tenido ocasión ni de quitarme el frontal.
Algún paso de culo hubo que hacer cuando el sendero, en vez de subir, tiraba hacia abajo (!)
Menos mal que hacia delante el sendero se apaciguaba y nuestros guías no paraban
Cuando el collado estaba ya a un paso...
... yo seguía mirando hacia atrás a ver si entendía por dónde habíamos salido y venido hasta aquí. Menudo laberinto de rocas. Con flechas amarillas he señalado dos tramos del sendero que va desde la cueva hasta el collado.
Mientras el grupo familiar subía a la Cruz, el grupo del perro bajaba. Nosotros habíamos ya tenido muchas emociones y era terreno conocido, así que nos fuimos directos hacia nuestro restaurante...
... con la alegría de haber compartido el monte y descubierto nuevos senderos
Sentimos mucho que Rosalía no hubiera podido venir hoy, pero la verdad es que la botella de cava entre dos parece que es una dosis más ajustada a nuestros almuerzos de sardinas (esta vez caballa por error mío).
Un restaurante con unas vistas insuperables
Del descenso ¿qué vamos a decir de nuevo? pues que mires como lo mires es una gozada, y que por fin nos quitamos los cortavientos.
Ahí Alberto pasando el puerto del Toro
En el cruce ese del "cenador", las carboneras y todo ese lío...
...mejor olvidarse de las señalizaciones, seguir el track y...
... disfrutar a gusto de la bajada.
Cuando sales del bosque aún queda un trecho soleado hasta Lagrán, pero nosotros habíamos sido previsores y teníamos aparcado el coche a mitad de camino.
Como puede verse aquí, al llegar a las rocas el Garmin se vuelve loco, de ahí que el track que he puesto arrriba sobre la foto 3d de google lo he tenido que retocar. Si vais a usar nuestro track de wikiloc tened en cuenta que en la parte de arriba mejor guiaros por el relato.








































































